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La Pesadilla

Miércoles, mayo 11, 2011

Amanece un nuevo día. Te despiertas. Vas a trabajar.

Llegas a tu silla. Te sientas. Alzas la vista… Ahí está.

Él te mira. Tú le miras. Os miráis. En ese instante ya sabes que ha venido a joderte la mañana. Es él. El proyecto. Habías estado evitando este momento pero sabías que llegaría.

El cliente viene con su producto a tu despacho. Trae consigo a la Bestia, a esa basura infumable, esa objeto insustancial y gris que si lo dejaras en la calle nadie se molestaría en recogerlo. Y te mira. Y tú por educación le devuelves la mirada. Te cuenta su problema. Cuando termina te dice: ¿podrás hacerlo? A ti no te gusta mentir y se te atragantan las palabras. Pero el dinero es el dinero. Tomas aliento y le dices: cuenta con ello.

En ese momento la cagas. La cagas porque ahora tienes en tus manos la responsabilidad de hacer que Quasimodo parezca Claudia Schiffer, que Stalin parezca la Madre Teresa. Pero el tío traía dinero, y tu religión prohíbe únicamente dos cosas: comer verduras y rechazar dinero.

Todo publicitario, ya sea profesional o estudiante, se enfrenta alguna vez a un producto que mires por donde lo mires es una mierda. O no es visualmente atractivo, o no soluciona ninguna necesidad o simplemente llevas evitando su uso desde tu adolescencia… Quién sabe, motivos puede haber cientos, pero el caso es que ha llegado. Es un proyecto que no te atrae, que no te gusta, que no te motiva.

¿Lo sacarás adelante? ¡Claro que sí! Pero lo vas a sufrir. Cuando estás en esta situación la creatividad no surge. La creatividad no viene al encuentro si no estás convencido de lo que haces. Si no te ilusionas. Si no te acuestas y te levantas soñando la campaña. La creatividad la puedes entrenar pero, o eres un genio, o no siempre acude.

Y te lo advierto. Te vas a cruzar con este problema, y más vale que estés preparado.

A mí en la universidad me tocó hacer un trabajo sobre alargadores de penes. En mi vida profesional trabajé en una empresa de electrodomésticos. Y lo voy a confesar: las lavadoras no me apasionan. ¿Pero qué puedes hacer? Es tu trabajo. Y eres un profesional. Tienes que esforzarte.

Para mí no hay una solución clara pero lo mejor que puedes hacer es intentar buscarle el lado bueno al producto y, si no lo tiene, buscárselo a la campaña. Plantear algo que te guste e ilusionarte no con el producto sino con la propia publicidad. Piensa no en el alargador de penes si no en lo apasionante que puede ser contratar un ilustrador underground o probar a promocionarlo en TwitterY sacarlo adelante rápido y con calidad. Rápido para no quemarte. Con calidad porque luego esa campaña hablará de ti tanto como del cliente, y tu reputación es la base de tu futuro.

¿Alguna anécdota interesante de esa campaña que tanto odiaste? ¿Ese proyecto que tuvisteis que sacar a regañadientes o por compromiso? Se admiten opiniones😉

Stay Tuned!

Carlos Prats

4 comentarios leave one →
  1. Apes T. Sistem permalink
    Lunes, mayo 16, 2011 9:18 pm

    Je…. A tomás algo así como “Vaginesil” (ejem. ejem) le sonará….

    La vida del publicitario en ciernes es un poco asquerosa en muchos aspectos, ciertamente.

    Pero oye, piénsalo de esta forma, en todos los trabajos los comienzos son una mierda de traer cafés y hacer fotocopias, al menos a nosotros se nos permite hacerlo como “nos da la gana” y decidir si hoy llevamos un capuccino o un maquiato al jefe (cliente).

    • Martes, mayo 17, 2011 10:41 am
      Un argumento que no tiene mucho peso Apes😄.

      La verdad es que Vaginesil nos llevó de cabeza, pero era el primer proyecto que hacíamos en grupo además de la primera campaña completa de nuestras vidas. No salió mal del todo, tan solo falló la comunicación.

      Ha habido otros muchos trabajos sobre todo en lo referente a Marketing que me han gustado menos, pero supongo que hay que saber de todo un poco y los productos poco atractivos hacen que te estrujes más el coco para sacar algo bueno.

      Saludos desde La Guarida ——— TOmás ILiescu

  2. Carlos Prats permalink
    Jueves, mayo 19, 2011 3:37 pm

    Los trabajos de índole sexual siempre se hacen cuesta arriba… Nunca es fácil encontrar el término medio entre transgresión y mesura…

    No os preocupéis, que llegarán más =)

  3. Apes T. Sistem permalink
    Domingo, mayo 22, 2011 3:48 pm

    Sí, como el de Dúrex que terminó deshechado… xD (perdón por esa referencia que solo entenderá Tomás). De todas formas, creo que el problema de las campañas relacionadas con el sexo es el equilibrio que debes encontrar para que no parezca que anuncias ni orgías, ni promiscuidad, ni ETS’s ni nada similar…

    ¿Por qué ese argumento no iba a tener peso, Zomas?

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